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La joyería en el periodo Nazarí


Las joyas siempre han jugado un papel de primer orden en todas las culturas, desde la Prehistoria hasta nuestros días. Su estudio tiene un notable valor antropológico ya que a través de ellas podemos conocer muchos datos de la sociedad y de los individuos que la componen. En especial de las mujeres, por ser ellas las principales portadoras. A través de las joyas se puede indagar en  las diferencias sociales y económicas, pero en ocasiones también en las culturales y artísticas. De igual manera nos hablan del mundo afectivo, pues no pocas veces constituyen un regalo para el ser querido. No podemos olvidar tampoco la importancia de la joya como complemento del vestido a lo largo de la historia, en ese sentido cuentan cosas sobre la  moda y los  rituales solemnes en la vida, como  fiestas y bodas. Tal era su importancia que, en algunas ocasiones,  las joyas usadas para las grandes ceremonias eran de alquiler.

En lo que se refiere concretamente al mundo nazarí, este fue, en todas las manifestaciones artísticas, paradigma del refinamiento. Un alto grado de distinción y elegancia impregnó el Reino de Granada que, en el ocaso de su existencia, comprendió las actuales provincias de Málaga, Granada y Almería. Pese al desequilibrio político, provocado al norte por la presión del Reino de Castilla y de los miriníes del Magreb por el sur; existió una próspera economía, gracias a la agricultura y a la posición estratégica de la ciudad para convertirse en centro neurálgico de las rutas comerciales entre África y Europa. Estos dos factores tendrán una gran relevancia en la constitución de Granada como una gran ciudad y, por consiguiente, las artes suntuarias serán de muy variado carácter.

Ibn Al Jatib nos relata como las mujeres granadinas fueron muy aficionadas a las joyas. También encontramos alusión a este tipo de objetos en Testamentos o los relatos literarios de varios sultanes granadinos.

Sobre la orfebrería musulmana de la Edad Media nos dice P. de Artiñano: “Quedan muy pocos ejemplares de los trabajos árabes de orfebrería que puedan realmente considerarse como ejecutados por nuestros musulmanes españoles. Resulta curioso el que una de las técnicas  seguidas por ellos sea continuación de los procedimientos de la época romana, construyendo piezas de un considerable espesor aparente, formadas por dos chapas como el emblema y la montura de la técnica romana, rellenando el espacio intermedio por una pasta que pretende dar   consistencia al conjunto para evitar su deformación. Por lo tanto, los ejemplares están construidos con la tendencia de producir volúmenes, mejor que superficies decoradas, es decir, que sus ejemplares tienden siempre a las formas corpóreas, distintamente de los trabajos, generalmente planos, que se realizan en los reinos cristianos. Se emplea constantemente el repujado (…) para decorar toda la pieza, frecuentemente por troquelado, con motivos geométricos florales, de atauriques o de lacería, que se repiten absolutamente sobre toda la superficie. (…) Trabajaron la filigrana de una manera parecida a como se aplica en los reinos cristianos en lo que se refiere a técnica, pero no en lo que se refiere a trazado, porque rellenan siempre la totalidad de la superficie con dibujos cada vez más menudos, con motivos o con inscripciones que se repiten sistemáticamente, dando la sensación de una gran cantidad de trabajo y de una labor fina pero atormentada.

(…)

Los trabajos árabes en filigrana, formando gruesas cuentas de collares ampulosamente decorados, aunque exentos de una espiritualidad y una idea genial en su trazado de conjunto, continuaron realizándose en España  durante los siglos que sucedieron a la conquista del reino de Granada y durante los últimos años de la Casa de Austria, y aun en la misma época de los Borbones, en Salamanca, en León, en Astorga, donde se hicieron collares y medallones para Cofradías y Hermandades, que son una herencia evidente de los trabajos medievales de nuestros árabes españoles.”

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                      Ilustración de motivos habituales en la joyería arábiga

Simonet relata como “Las mujeres nobles y principales usaban ricos collares, brazaletes y tocas tejidas de plata y oro puro con admirable labor. En los tobillos axorcas de oro puro y plata, además de varios preciosos adornos de los pies. En sus trajes y adornos entraba mucha pedrería, como rubíes, crisolitos, esmeraldas y perlas de gran precio. En ocasiones también el vidrio. Porque en aquel tiempo, y como sucede en las épocas de corrupción y decadencia, había progresado tanto la ostentación de las mujeres y el arte de adornarse con ricas telas y joyas, que su lujo rayaba casi en locura.”

Merece la pena también recapitular un poco de la literatura que ha llegado a nuestros días sobre el oro del río Darro. Cuenta F. de P. Valladar que, ya en época cristiana, los moriscos continuaban sacando oro  valiéndose de sus dornillos o tazones de madera y se lo  vendían a los plateros del Zacatín. Al parecer, este metal se encontraba entre otras partes en el llamado barranco de Doña Juana en la alquería de Huétor Vega, en el barranco Bermejo y en el Cerro del Sol. Conocemos algunas cartas de los Reyes Católicos a Fernando de Zafra, al corregidor Calderón y al arzobispo Talavera para que se informaran de la cuestión y viesen si era un negocio rentable. Jerónimo Münzer en 1494 nos relata la aparición de minerales de oro en el campo granadino “En la mayor parte del monte del castillo de la Alhambra y en casi todos los ríos del alrededor hay tierra y arena gruesa, de color bermejo (…) un solo hombre en el lavado diario podía recoger cuánto pesa un ducado. La tierra aquella es un tanto arcillosa y muy roja, tirando a oscuro como el ladrillo.”

Granada era una ciudad de 200.000 habitantes y se convierte en colmena de artesanos, orfebres, tejedores, joyeros y ebanistas. Al hablar de las calles de Granada, Francisco Henríquez de Jorquera     cita  el Zacatín como una de las más importantes de la ciudad. Su testimonio dice que es una de las más nombradas de España,  donde se hacía gran trato y comercio. Comenzaba en la plaza de Bibarrambla, unión conocida por los habitantes como “La boca del Zacatín” y finalizaba en Plaza Nueva con varias entradas y salidas. Por detrás pasaba el Darro que daba frescor a las casas que daban al río. Añade que allí había otras tiendas e industrias  y, cito textualmente, “Esta calle, sin sus mayores tratos de lencería, platería y joyería y otros diferentes, es visitada de caballeros y damas, en cuyas tiendas de joyería se les feria muchas cosas curiosas. Es tanta la frecuencia de los caballeros y mujeres, así naturales como forasteros, que se tiene por razón de estado el pasearle dos o tres veces al día, a lo cual llaman zacatinada.”

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                           Joyas pertenecientes al tesoro de Bentarique

La  joyería nazarí tiene su más brillante representación en los tesoros de Bentarique (Almería), Mondújar (Granada) -ambos en el Museo Arqueológico Nacional- y Bérchules –en la actualidad en el Metropiltan  Museum of art de Nueva York. Constituyen la máxima expresión de la joyería nazarí, que junto a la del periodo mameluco en Siria, destacan entre  la de otros territorios del mundo islámico. Todos estos tesoros aparecieron de manera fortuita por lo que no resulta fácil proponer la ubicación de un taller en concreto del que salieran dichas alhajas, más importantes por la brillantez técnica que por la cantidad de oro utilizado, siempre en finísimas láminas. La inscripicón de uno de los brazaletes encontrados en Mondújar, indica su manufactura en Granada, donde debían existir talleres. El estilo responde a convenciones bastante similiares, por lo que los estudiosos parecen ponerse de acuerdo en que debieron de elaborarse durante la dominación islámica de Al-Andalus, aunque, como ya hemos señalado,  los artesanos siguieron labrando joyas “a la morisca” una vez conquistado el territorio por los Reyes Católicos. Del mismo modo que los alfareros heredaron los moldes decorativos de sus antepasados, la filigrana pasó de generación en generación sin apenas cambios.

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                                  Collar del Tesoro de Mondújar

De la importancia del uso de joyas por parte de las mujeres a lo largo de la dominación islámica en España, dan cuenta los tesorillos encontrados en época emiral y califal (Garrucha, Loja, Cortijo de la Mora, Charilla, Ermita Nueva, Medina Elvira). Las destinatarias eran, por lo general, jóvenes ricas que las recibían como adorno o como regalo de matrimonio.

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                                         Collar del tesoro de Bérchules

Las técnicas empleadas irán desde la lámina calada hasta la filigrana o el granulado. Destacan los sartales, de pequeños aljofares (perlas) o pasadores, por lo general con colgantes decorados. Las perlas gozaron de una enorme reputación para el ornato femenino de la época y fueron consideradas como símbolo de pureza en el mundo musulmán.

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     Anillo de nuestra colección "Alhambra" con motivos decorativos de ataurique

 

 

BIBLIOGRAFÍA 

AL-ANDALUS: Las artes islámicas en España. Granada, 1992.

Rodrigo  AMADOR DE LOS RÍOS: “Informe de las joyas arábigas halladas en el año 1896”, Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, XIX, 1899, pp. 6-21.

José María CAPARRÓS: “Privilegio de los Reyes Católicos   sobre franquezas y libertades de los vecinos de la ciudad de Granada, dado en Segovia a 4 de Septiembre de 1503”, Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino, Tomo II, Granada, 1912, pp. 24-37.

Miguel GARRIDO ATIENZA: “Documentos y noticias de Granada. El Albayzín”, La Alhambra, 7, 1904, pp. 267-268.

Manuel GÓMEZ MORENO: “Joyas árabes de la reina   católica”,   Al- Andalus, VIII, Crónica Arqueológica de la España musulmana, 1943, pp. 473- 476.

Francisco HENRIQUEZ DE JORQUERA:  “Las  calles  de  Granada  en  el siglo XVII”, La Alhambra, I, 1898, pp. 202-204.

IBN AL-JATIB: Historia de los reyes de la Alhambra. El resplandor de la luna llena de la dinastía nazarí, estudio preliminar de Emilio Molina López, traducción de J. María Casciaro y E, Molina, Granada, 1988 y 2010.

Joyas populares. Museo del pueblo español. Museo Arqueológico Nacional. Madrid, 1984. Depto de Prehistoria y Arqueología, Universidad de Granada

Jerónimo MÚNZER: Viaje por España y Portugal. Reino de Granada. Introducción de Manuel Espinar Moreno, Granada, 2008.

Francisco Javier SIMONET: Descripción del Reino de Granada bajo la dominación de los naseritas, sacada de los autores árabes, y seguida del texto inédito de Mohammed ebn Aljathib, por.., Ediciones Atlas, Madrid, 1982.

Francisco de Paula VALLADAR Y VALDIVIA: “Los buscadores de oro”,

La Alhambra, VIII, 1905, pp. 146-149.


1 comentario


  • Mario

    Felicidades por la publicación. Mucha información y muy amena de leer.


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